Cantar segundo

Bodas de las hijas del Cid

 

Siguen las conquistas. Ahora se vuelve hacia el mar, hacia Levante, y se va acercando a Valencia, la fuerte y rica ciudad árabe en el este de España, junto al Mediterráneo.

 

Aquis conpieça la gesta de myo Çid el de Biuar

Tan ricos son los sos que non saben que se an

Poblado ha myo Çid el puerto de alucant

Dexado a saragoça y alas tierras duca

E dexado a huesca y las tierras de mont aluan

Contra la mar salada conpeço de guerrear

A orient exe el sol e tornos a essa part

Myo Çid ganno a Xerica y a Onda y Almenar

Tierras de Borriana todas conquistas las ha

Aiudol el Criador el sennor que es en çielo

El con todo esto priso a Muruiedro

Ya vie myo Çid que dios le yua valiendo

Dentro en Valençia non es poco el miedo

Pesa alos de Valençia sabet non les plaze

Prisieron so conseio quel viniessen çercar

Trasnocharon de noch al alua dela man

Açerca de Muruiedro tornan tiendas a fincar

Violo myo Çid tomos a marauillar grado a ti padre spirital

En sus tierras somos y femos les todo mal

 

[fol. 23v]     Beuemos so vino y comemos el so pan

Si nos çercar vienen con derecho lo fazen

A menos de lid nos partira aquesto

Vayan los mandados por los que nos deuen aiudar

 

Conquista de toda la región de Valencia. Al pregonar la guerra contra Valencia se le unen muchos cristianos. Con un gran ejército comienza la gran empresa de la conquista de esta gran ciudad.

 

En tierra de moros prendiendo y ganando

E durmiendo los dias y las noches tranochando


En ganar aquelas villas myo Çid duro .iij. annos

Alos de Valençia escarmentados los han

Non osan fueras exir nin con el se aiuntar

Taiaua les las huertas y fazia les grand mal

En cada vno destos annos myo Çid les tolio el pan

Mal se aquexan los de Valençia que non sabent ques far

De ninguna part que sea non les vinie pan

Nin da cosseio padre a fijo nin fijo a padre

Nin amigo a amigo nos pueden consolar

Mala cueta es sennores aver mingua de pan

Fijos y mugieres ver lo murir de fanbre

 

[fol. 25r]     Delante veyen so duelo non se pueden huuiar

Por el rey de marruecos ouieron a enbiar

Con el delos montes claros auyen guerra tan grand

Non les dixo coseio nin los vino huuiar

Sopolo myo Çid de coraçon le plaz

Salio de muruiedro vna noch en trasnochada

Amaneçio a myo Çid en tierras de mon Real

Por Aragon y por Nauarra pregon mando echar

A tierras de Castiella enbio sus menssaies

Quien quiere perder cueta y venir a rritad

Viniesse a myo Çid que a sabor de caualgar

Çercar quiere a Valençia pora xristianos la dar

Quien quiere yr comigo çercar a Valençia

Todos vengan de grado ninguno non ha premia

Tres dias le sperare en canal de çelfa

Esto dixo myo Çid el que en buen ora nasco

Tornauas a muruiedro ca el se la a ganada

Andidieron los pregones sabet a todas partes

Al sabor dela ganançia non lo quiere detardar

Grandes yentes se le acoien dela buena xristiandad

Creçiendo ua Riqueza a myo Çid el de Biuar

Quando vio myo Çid las gentes iuntadas compeços de pagar

Myo Çid don Rodrigo non lo quiso detardar

Adelino pora Valençia y sobrellas va echar

Bien la çerca myo Çid que non y auya hart

Viedales exir y viedales entrar

 

[fol. 25v]     Sonando van sus nueuas todas a todas partes

Mas le vienen a myo Çid sabet que nos le van

Metiola en plazo si les viniessen huuyar

Nueue meses complidos sabet sobrella iaz

Quando vino el dezeno ouieron gela a dar

Grandes son los gozos que van por es logar

Quando myo Çid ganno a Valençia y entro enla çibdad

Los que fueron de pie caualleros se fazen

El oro y la plata quien vos lo podrie contar

Todos eran Ricos quantos que alli ha

Myo Çid don Rodrigo la quinta mando tomar

Enel auer monedado .xxx. mill marcos le caen

E los otros aueres quien los podrie contar

Alegre era el campeador con todos los que ha

Quando su senna cabdal sedie en somo del alcaçar


 

El rey moro de Sevilla quiere reconquistar Valencia y acude con 30.000 hombres, pero su ejército es derrotado por el Cid y sus hombres, que vuelven a ganar un rico botín. Riqueza de los del Cid.

 

Ya folgaua myo Çid con todas sus conpannas

Aquel rey de Seuilla el mandado legaua

Que presa es Valençia que non gela enparan

Vino los ver con .xxx. mill de armas

Apres dela verta ouieron la batalla

Arrancolos myo Çid el dela luenga barba

Fata dentro en xatiua duro el arrancada

Enel passar de xucar y veriedes barata

Moros en aruenço amidos beuer agua

Aquel rey de marruecos con tres colpes escapa

Tornado es myo Çid con toda esta ganançia

Buena fue la de Valençia quando ganaron la casa

 

[fol. 26r]     Mas mucho fue prouechosa sabet esta arancada

A todos los menores cayeron .C. marcos de plata

Las nueuas del cauallero ya vedes do legauan

Grand alegria es en tre todos essos xristianos

Con myo Çid Ruy Diaz el que en buen ora nasco

Yal creçe la barba y vale allongando

Dixo myo Çid de la su boca a tanto

Por amor del rey Alffonsso que de tierra me a echado

Nin entrarie enela tigera ni vn pelo non aurie taiado

E que fablassen desto moros y xristianos

Myo Çid don Rodrigo en Valençia esta folgando

Con el Mynaya Albarffanez que nos le parte de so braço

Los que exieron de tierra de Ritad son abondados

A todos les dio en Valençia casas y heredades

De que son pagados el amor de myo Çid ya lo yuan prouando

 

El Cid está ahora en la cumbre de su poder y riqueza. (Qué diferencia con el pobre caballero que salió desterrado de Vivar! A él se han sumado 3.600 hombres. Decide enviar a Minaya con un segundo presente para el rey: 100 caballos. Le encarga que le bese al rey la mano de su parte, como todo buen vasallo a su señor, y que solicite su permiso para llevar a Valencia a su esposa, doña Jimena, y a sus dos hijas. Pone a disposición de Minaya 100 hombres para que le acompañen, y le entrega mil marcos de plata para el monasterio de San Pedro de Cardeña, donde siguen hospedadas su mujer e hijas, de los cuales entregará la mitad al abad don Sancho.

 

Llega a Valencia un clérigo, don Jerónimo, hombre de armas y letras. El Cid decide restaurar el obispado de Valencia y hacer obispo a Don Jerónimo. Así se lo dice a Minaya, su constante consejero:

 

En tierras de Valençia fer quiero obispado

E dar gelo a este buen xristiano

Vos quando ydes a Castiella leuaredes buenos mandados

Plogo a Albarfanez delo que dixo don Rodrigo

Aeste don Ieronimo yal otorgan por obispo


Dieron le en Valençia o bien puede estar rico

Dios que alegre era todo xristianismo

Que en tierras de Valençia sennor avie obispo

 

Alegre fue Minaya y spidios y vinos

Tierras de Valencia remanidas en paz

 

Minaya va a Castilla y cumple el encargo del Campeador. Alfonso muestra su agrado ante el regalo del Cid, y le otroga cuanto le pide: permiso para llevar a doña Jimena y a sus hijas a Valencia, restituye a los hombres del cid todos los bienes que les había confiscado, y da seguridades a todos los que quieran ir a luchar junto al Cid. Esto despierta envidia en el Conde García Ordóñez (uno de los enemigos del Cid); y también la codicia de los infantes de Carrión (Diego y Fernando González), en quienes comienza a germinar la idea de casarse con las hijas del Cid (aunque no acaban de decidirse por estimarse en rango nobiliario superiores al Cid). Minaya va a Cardeña. Comunica a doña Jimena y a sus hijas las buenas nuevas, y envía a Valencia tres caballeros para anunciar al Cid que dentro de quince días, si Dios quiere, estarán todos en Valencia. Cuando llegan las noticias al Cid, éste, rebosando de alegría, dispone que salga una compañía de 100 hombres al mando de Muño Gustioz, Pero Bermúdez, Martín Antolínez y el Obispo don Jerónimo a esperar a las damas; y les encarga que pasen por la ciudad de Molina, perteneciente a un moro amigo, Abengalbón, con quien el Cid está en paz, del cual espera que consentirá en acompañarles también, con otros 100 hombres. El encuentro con Minaya y las damas se hará en la ciudad de Medina. Quiere el Cid que, con gran honra, conduzcantodos a Doña Jimena y a sus hijas, hasta Valencia. El no puede dejar la ciudad desguarnecida, explica:

 

E yo fincare en Valençia que mucho costadom ha

Grand locura serie si la desenparas

Yo ffincare en Valençia ca la tengo por heredad

 

Por fin recibe recado el Cid de que los viajeros están cerca y envía 200 caballeros a su encuentro.

 

Alegre fue myo Çid que nunqua mas nin tanto

 

[fol. 32v]     Ca delo que mas amaua yal viene el mandado

Dozientos caualleros mando exir priuado

Que reçiban a Mynaya y alas duenas fijas dalgo

El sedie en Valençia curiando y guardando

Ca bien sabe que Albarfanez trahe todo recabdo

 

Don Jerónimo se adelanta a Valencia para preparar una procesión. El Cid cabalga al encuentro de Jimena. Entran todos en la ciudad. El Cid sube a su mujer e hijas a lo alto del alcázar y les muestra con orgullo la riqueza de la huerta valenciana.

 

Afeuos todos aquestos reçiben a Minaya

E alas duenas y alas ninnas y alas otras conpannas

Mando myo Çid alos que ha en su casa

Que guardassen el alcaçar y las otras torres altas

E todas las puertas y las exidas y las entradas

E aduxiessen le a Bauieca poco auie quel ganara


Avn non sabie myo Çid el que en buen ora çinxo espada

Si serie corredor o ssi abrie buena parada

Ala puerta de Valençia do fuesse en so saluo

Delante su mugier y de sus fijas querie tener las armas

Reçebidas las duenas a vna grant ondrança

El obispo don iheronimo adelant se entraua

Y dexaua el cauallo pora la capiella adelinaua

Con quantos que el puede que con oras se acordaron

Sobrepeliças vestidas y con cruzes de plata

Reçibir salien las duenas y al bueno de Minaya

El que en buen ora nasco non lo detardaua

Ensiellan le a Bauieca cuberturas le echauan

Myo Çid salio sobrel y armas de fuste tomaua

Vistios el sobregonel luenga trahe la barba

 

[fol. 33r]     Fizo vna corrida esta fue tan estranna

Por nombre el cauallo Bauieca caualga

Quando ouo corrido todos se marauillauan

Des dia se preçio Bauieca en quant grant fue espanna

En cabo del cosso myo Çid descalgaua

Adelino a su mugier y a sus fijas amas

Quando lo vio donna Ximena a pies se le echaua

Merçed campeador en buen ora cinxiestes espada

Sacada me auedes de muchas verguenças malas

Afe me aqui sennor yo uuestras fijas y amas

Con dios y con uusco buenas son y criadas

Ala madre y alas fijas bien las abraçaua

Del gozo que auien de los sos oios lorauan

Todas las sus mesnadas en grant delent estauan

Armas teniendo y tablados quebrantando

Oyd lo que dixo el que en buen ora nasco

Vos querida y ondrada mugier

Y amas mis fijas my coraçon y mi alma

Entrad comigo en Valençia la casa

En esta heredad que uos yo he ganada

Madre y fijas las manos le besauan

A tan grand ondra ellas a Valençia entrauan

Adelino myo Çid con ellas al alcaçar

Ala las subie enel mas alto logar

Oios velidos catan a todas partes

 

[fol. 33v]     Miran Valençia commo iaze la çibdad

E del otra parte a oio han el mar

Miran la huerta espessa es y grand

Alçan las manos pora Dios rogar

Desta ganançia commo es buena y grand

Myo Çid y sus companas tan a grand sabor estan

 


En este punto, el juglar hace un alto y pasa a relatarnos cómo el re Yúsuf de Marruecos llega y pone cerco a Valencia. El Cid se alegra porque ahora le verán luchar su mujer e hijas, y Averán por los ojos cómo se gana el pan@. Históricamente, Yúsuf ben Texuflin, primer emperador de los almorávides (1059-1106), llega del norte de Africa a Andalucía a petición del rey moro de Sevilla, Mutamid. Aunque los reinos árabes de Andalucía estaban muy avanzados culturalmente, sus ejércitos carecían de la fuerza suficiente para hacer frente a la poderosa reconquista castellana, en parte porque estaban fragmentados en numerosos reinos pequeños. Yúsuf llega con un ejército enorme de almorávides, guerreros formidables, bárbaros y fanáticos, empeñados en renovar la Guerra Santa del Islam. Yúsuf derrotó a Alfonso VI en la batalla de Sagrajas, Badajoz (reino moro). Alfonso se escapó gravemente herido y se refugió en Coria. En la realidad Yúsuf se hizo con todo el gobierno de Andalucía. Llegó incluso a destronar al rey Mutamid de Sevilla, quien le había invitado originalmente, y le envía captivo a Africa. Las tierras de Almería, Murcia habían caído bajo el poder de Yúsuf y sus almorávides. El único que había salido victorioso contra Yúsuf era el Cid, a quien un cronista árabe llama Aun milagro de Alá@.

 

El yuierno es exido que el março quiere entrar

Dezir uos quiero nueuas de alent partes del mar

De aquel rey Yucef que en marruecos esta

Pesol al rey de marruecos de myo Çid don Rodrigo

Que en mis heredades fuerte mientre es metido

E el non gelo gradeçe sinon a ihesu xpisto

Aquel rey de marruecos aiuntaua sus virtos

Con .L. vezes mill de armas todos fueron conplidos

Entraron sobre mar en las barcas son metidos

Van buscar a Valençia a myo Çid don Rodrigo

Arribado an las naues fuera eran exidos

Legaron a Valençia la que myo Çid a conquista

Fincaron las tiendas y posan las yentes descreydas

Estas nueuas a myo Çid eran venidas

Grado al Criador y a padre espirital

Todo el bien que yo he todo lo tengo delant

Con afan gane a Valençia y e la por heredad

A menos de muert no la puedo dexar

Grado al Criador y a Sancta Maria madre

 

[fol. 34r]     Mis fijas y mi mugier que las tengo aca

Venidom es deliçio de tierras dalent mar

Entrare en las armas non lo podre dexar

Mis fijas y mi mugier verme an lidiar

En estas tierras agenas veran las moradas commo se fazen

Afarto veran por los oios commo se gana el pan

Su mugier y sus fijas subiolas al alcaçar

Alçauan los oios tiendas vieron fincadas

Ques esto Çid si el Criador uos salue

Ya mugier ondrada non ayades pesar

Riqueza es que nos acreçe marauillosa y grand

A poco que viniestes presend uos quieren dar

Por casar son uuestras fijas aduzen uos axuuar

A uos grado Çid y al padre spirital

Mugier sed en este palaçio y si quisieredes en el alcaçar

Non ayades pauor por que me veades lidiar

Con la merçed de dios y de Sancta Maria madre

Creçem el coracon por que estades delant

Con Dios aquesta lid yo la he de arrancar

Fincadas son las tiendas y pareçen los aluores

A vna grand priessa tanien los atamores

Alegrauas mio Çid y dixo tan buen dia es oy


Miedo a su mugier y quierel quebrar el coraçon

Assi ffazie alas duennas y a sus fijas amas a dos

Del dia que nasquieran non vieran tal tremor

Prisos ala barba el buen Çid campeador

 

[fol. 34v]     Non ayades miedo ca todo es uuestra pro

Antes destos .xv. dias si plogiere a Criador son

Aquelos atamores a uos los pondran delant y veredes quanles

Desi an a sser del obispo don iheronimo

Colgar los han en Sancta Maria madre del Criador

Vocaçion es que fizo el Çid campeador

Alegre son las duenas perdiendo van el pauor

Los moros de Marruecos caualgan a uigor

Por las huertas adentro estan sines pauor

 

Aunque los del Cid son sólo 3.700 vencen a los 50.000 de Yúsuf. El botín es inmenso y se reparte con toda escrupulosidad.

 

Myo Çid enpleo la lança al espada metio mano

A tantos mata de moros que non fueron contados

Por el cobdo ayuso la sangre destellando

Al rey yuçef tres colpes le ouo dados

Salios le de sol espada ca muchol andido el cauallo

Metios le en guiera vn castiello palaçiano

Myo Çid el de Biuar fasta alli lego en alcaz

Con otros quel consigen de sus buenos vassallos

Desd alli se torno el que en buen ora nasco

Mucho era alegre delo que an caçado

Ali preçio a Bauieca dela cabeça fasta a cabo

Toda esta ganançia en su mano a rastado

Los .L. mill por cuenta fueron notados

Non escaparon mas de çiento y quatro

Mesnadas de myo Çid robado an el canpo

Entre oro y plata fallaron tres mill marcos

Las otras ganançias non auya recabdo

Alegre era myo Çid y todos sos vassallos

 

El Cid no se olvida de su rey. Envía a Minaya y a Pero Bermúdez con el tercer presente: 200 caballos con sus sillas, frenos y espadas. El rey, al ver a los del Cid sale de Valladolid (sede de la corte) para recibirlos. La ira y envidia crecen en el conde García Ordóñez e instiga a los condes de Carrión a que pidan la mano de las hijas del Cid. El rey hace de medianero y pide a Minaya y a Bermúdez que informen al Cid del deseo de Diego y Fernando, los infantes de Carrión. Además el rey promete perdonar al Cid, porque se lo merece, para lo cual concierta Avistas@ con él en el lugar que elija el Cid. El Cid elige junto al río Tajo. Deja que el rey fije el plazo, quien decide que se celebren las vistas a las tres semanas. Los preparativos se hacen con toda ostentosidad. Numerosos ejércitos acompañana tanto al rey como al Campeador:

 

De vn dia es legado antes el rey don Alfonsso

Quando vieron que vinie el buen campeador

Reçebir lo salen con tan grand onor

Don lo ouo a oio el que en buen ora nasco

A todos los sos estar los mando


Si non a estos caualleros que querie de coraçon

Con vnos .xv. a tierras firio

Commo lo comidia el que en buen ora naçio

Los ynoios y las manos en tierra los finco

Las yerbas del campo a dientes las tomo

 

[fol. 41v]     Lorando delos oios tanto auie el gozo mayor

Asi sabe dar omildança a Alfonsso so sennor

De aquesta guisa alos pies le cayo

Tan grand pesar ouo el rey don Alfonsso

Leuantados en pie ya Çid campeador

Besad las manos ca los pies no

Si esto non feches non auredes my amor

Hynoios fitos sedie el campeador

Merçed uos pido a uos myo natural sennor

Assi estando dedes me uuestra amor que lo oyan quantos aqui son

Dixo el rey esto fere dalma y de coraçon

Aqui uos perdono y douos my amor

En todo myo reyno parte desde oy sennor

Fablo myo Çid y dixo merçed yo lo reçibo Alfonsso myo

Gradescolo a dios del çielo y despues a uos

E a estas mesnadas que estan a derredor

Hynoios fitos las manos le beso

Leuos en pie y en la bocal saludo

Todos los demas desto auien sabor

Peso a Albardiaz y a Garciordonez

 

El Cid se somete a la voluntad del rey, pero le ruega que puesto que es él quien ha dispuesto el casamiento, sea también él, el rey, quien cumpla la ceremonia de entregar las hijas a los infantes. (Se nota la desconfianza del casamiento en el Poema). El rey pide a Minaya que haga la entrega de doña Elvira y doña Sol a los Infantes de Carrión. Por fin, se despiden el Cid y el rey. El Cid regala 30 palafrenes (caballos de lujo usados para viajes) y 30 caballos corredores con buenas sillas al rey. Éste le agradece el regalo y le promete que no le faltará el favor ni la recompensa. Parte el Cid con sus hombres para Valencia. Muchos hombres del rey le acompañan para asistir a las bodas. Al llegar a Valencia el Cid encaga a Pero Bermúdez que acompañe y honre a los Infantes. El Cid anuncia los casamientos a su mujer e hijas, quienes se muestran agradecidas, aunque el Cid no parece estar muy satisfecho.

 

Mugier donna Ximena grado al Criador

A uos digo mis fijas don Eluira y donna Sol

Deste uuestro casamiento creçremos en onor

Mas bien sabet verdad que non lo leuante yo

Pedidas uos ha y rogadas el myo sennor Alfonsso

A tan firme mientre y de todo coraçon

Que yo nulla cosa nol sope dezir de no

Metiuos en sus manos fijas amas a dos

Bien melo creades que el uos casa ca non yo

 


A continuación, se nos cuenta la celebración de las bodas, que se hacen con toda solemnidad. Las fiestas duran 15 días, al fin de los cuales los invitados vuelven a Castilla. Quedan en Valencia los Infantes, ya yernos del Cid, muy honrados por todos; y en Valencia permanecerán cerca de 2 años. Y así acaba el segundo cantar. Pero el juglar parece prevenirnos contra un mal:

 

El Çid y sos hyernos en Valençia son rastados

Hy moran los yfantes bien cerca de dos annos

Los amores que les fazen mucho eran sobeianos

Alegre era el Çid y todos sus vassallos

Plega a Sancta Maria y al Padre Sancto

Ques page des casamiento myo Çid o el que lo ouo

Las coplas deste cantar aquis van acabando

El Criador uos valla con todos los sos sanctos