Cantar tercero

La afrenta de Corpes

 

Se suelta el león del Cid y a los Infantes les entra pavor. El Cid amansa al león y los Infantes se sienten avergonzados. Al valor del Cid se opone la cobardía de los Infantes.

 

En Valençia seye myo Çid con todos sus vassallos

Con el amos sus yernos los yfantes de Carrion

Yazies en vn escanno durmie el campeador

Mala sobreuienta sabed que les cuntio

Salios dela red y desatos el Leon

En grant miedo se vieron por medio dela cort

Enbraçan los mantos los del campeador

E çercan el escanno y fincan sobre so sennor

 

[fol. 47r]     Ferran Gonçalez non vio alli dos alçasse nin camara abierta nin torre

Metios sol escanno tanto ouo el pauor

Diego Gonçalez por la puerta salio

Diziendo dela boca non vere Carrion

Tras vna viga lagar metios con grant pauor

El manto y el brial todo suzio lo saco

En esto desperto el que en buen ora naçio

Vio cerçado el escanno de sus buenos varones

Ques esto mesnadas o que queredes uos

Hya sennor ondrado rebata nos dio el Leon

Myo Çid finco el cobdo en pie se leuanto

El manto trae al cuello y adelino pora Leon

El Leon quando lo vio assi envergonço

Ante myo Çid la cabeça premio y el rostro finco

Myo Çid don Rodrigo al cuello lo tomo

E lieua lo adestrando enla red le metio

A marauilla lo han quantos que y son

E tornaron se al palaçio pora la cort

Myo Çid por sos yernos demando y no los fallo

Mager los estan lamando ninguno non responde

Quando los fallaron y ellos vinieron assi vinieron sin color

Non viestes tal guego commo yua por la cort

Mandolo vedar myo Çid el campeador

Muchos touieron por enbaydos los yfantes de Carrion

Fiera cosa les pesa desto que les cuntio


 

Los Infantes se vuelven a mostrar cobardes cuando llega el rey Búcar de Marruecos y ataca Valencia. Temen entrar en combate, y el Cid y sus hombres tienen que defenderlos. Gana el Cid la batalla, y con un golpe tremendo de espada mata a Búcar:

 

Los de myo Çid alos de bucar delas tiendas los sacan

Sacan los delas tiendas caen los en alcaz

Tanto braço con loriga veriedes caer a part

Tantas cabeças con yelmos que por el campo caen

Cauallos sin duenos salir a todas partes

.vij. migeros conplidos duro el segudar

Myo Çid al rey bucar cayol en alcaz

Aca torna bucar venist dalent mar

Verte as con el Çid el de la barba grant

Saludar nos hemos amos y taiaremos amistas

Respuso bucar al Çid cofonda dios tal amistad

El espada tienes desnuda en la mano y veot aguijar

Asi commo semeia en mi la quieres ensayar

 

[fol. 49v]     Mas si el cauallo non estropieça o comigo non caye

Non te iuntaras comigo fata dentro en la mar

Aqui respuso myo Çid esto non sera verdad

Buen cauallo tiene bucar y grandes saltos faz

Mas Bauieca el de mio Çid alcançando lo va

Alcançolo el Çid a bucar a tres brac'as del mar

Arriba alço colada vn grant colpe dadol ha

Las carbonclas del yelmo tollidas gela ha

Cortol el yelmo y librado todo lo hal

Fata la çintura el espada legado ha

Mato a bucar al rey de alen mar

E gano a tizon que mill marcos doro val

Vençio la batalla marauillosa y grant

 

Los Infantes se comportan cobardemente pero por no lastimar al Cid, nadie le habla de ello, y éste cree que han luchado valientemente y los felicita. Los Infantes, avergonzados, creen que el Cid se está burlando de ellos. Los Infantes, vanidosos, cobardes y codiciosos, idean un plan para vengar su resentimiento. Piden permiso al Cid para llevarse a sus mujeres a Carrión. El Cid accede y les entrega muchos regalos. En la despedida de las hijas vuelve a presentirse algo malo. El Cid encarga a su sobrino, Félix Múñoz, que acompañe a las damas. Encarga a los viajeros que, al pasar por Molina, saluden a su moro amigo Abengalbón y le pidan protección y compañía desde Molina hasta Medinaceli. El moro los recibe con honores y los acompaña con 200 hombres. Pero los Infantes, codiciosos una vez más, planean la muerte de Abengalbón para apoderarse de sus riquezas. Un moro Alatinado@ (que sabía castellano) les oye y se lo dice a Abengalbón. Éste, indignado, amenaza a los de Carrión diciéndoles que por respeto al Cid no les da su merecido castigo; y, dejándolos, se vuelve a Molina. Los viajeros entran en Castilla. Duermen en el robledo de Corpes. A la mañana siguiente se quedan solos los Infantes con sus mujeres...

 

Entrados son los yfantes al Robredo de Corpes

Los montes son altos las ramas puian con las nues


E las bestias fieras que andan aderredor

Falaron vn vergel con vna linpia fuent

Mandan fincar la tienda yfantes de Carrion

Con quantos que ellos traen y iazen essa noch

Con sus mugieres en braços demuestran les amor

Mal gelo cunplieron quando salie el sol

Mandaron cargar las azemilas con grandes aueres

 

[fol. 55r]     Cogida han la tienda do albergaron de noch

Adelant eran ydos los de criazon

Assi lo mandaron los yfantes de Carrion

Que non y fincas ninguno mugier nin varon

Si non amas sus mugieres donna Eluira y donna Sol

Deportar se quieren con ellas a todo su sabor

Todos eran ydos ellos .iiij. solos son

Tanto mal comidieron los yfantes de Carrion

Bien lo creades don Eluira y donna Sol

Aqui seredes escarnidas en estos fieros montes

Oy nos partiremos y dexadas seredes de nos

Non abredes part en tierras de Carrion

Hyran aquestos mandados al Çid campeador

Nos vengaremos aquesta por la del Leon

Alli les tuellen los mantos y los pelliçones

Paran las en cuerpos y en camisas y en çiclatones

Espuelas tienen calçadas los malos traydores

En mano prenden las çinchas fuertes y duradores

Quando esto vieron las duennas fablaua donna Sol

Por dios uos rogamos don Diego y don Ferando

Dos espadas tenedes fuertes y taiadores

Al vna dizen colada y al otra tizon

Cortandos las cabecas martires seremos nos

Moros y xpistianos departiran desta razon

Que por lo que nos mereçemos no lo prendemos nos

A tan malos enssienplos non fagades sobre nos

Si nos fueremos maiadas abiltaredes a uos

Retraer uos lo an en vistas o en cortes

 

[fol. 55v]     Lo que ruegan las duenas non les ha ningun pro

Essora les conpieçan a dar los yfantes de Carrion

Con las çinchas corredizas maian las tan sin sabor

Con las espuelas agudas don ellas an mal sabor

Ronpien las camisas y las carnes a ellas amas a dos

Linpia salie la sangre sobre los çiclatones

Ya lo sienten ellas en los sos coraçones

Qual ventura serie esta si ploguiesse al Criador

Que assomasse essora el Çid campeador

Tanto las maiaron que sin cosimente son

Sangrientas en las camisas y todos los ciclatones

Canssados son de ferir ellos amos a dos

Ensayandos amos qual dara meiores colpes

Hya non pueden fablar don Eluira y dona Sol

Por muertas las dexaron enel Robredro de Corpes

Leuaron les los mantos y las pieles arminas


Mas dexan las maridas en briales y en camisas

E alas aues del monte y alas bestias dela fiera guisa

Por muertas las dexaron sabed que non por biuas

Qual ventura serie si assomas essora el Çid campeador

 

Félix Múñoz sospecha algo y se vuelve atrás. Encuentra a las dos muchachas desmayadas, y después de reanimarlas, las monta en su caballo y las conduce hasta San Esteban de Gormaz, donde son atendidas. La noticia se extiende rápidamente y llega al rey, a quien Ale pesó de corazón@. Al enterarse el Campeador aunque airado, se controla. La mesura era una virtud de todo buen caballero.

 

Van aquestos mandados a Valençia la mayor

Quando gelo dizen a myo Çid el campeador

Vna grand ora pensso y comidio

Alço la su mano ala barba se tomo

Grado a xpistus que del mundo es sennor

Quando tal ondra me an dada los yfantes de Carrion

Par aquesta barba que nadi non messo

Non la lograran los yfantes de Carrion

Que a mis fijas bien las casare yo

 

Alvar Fáñez Minaya va a recoger a sus primas a San Esteban de Gormaz; le acompañan Pero Bermúdez, Martín Antolínez y 200 caballeros. Se nos narra la emocionante entrevista. Las damas lloran y los caballeros procuran consolarlas lo mejor que pueden. Al fin, vuelven todos a Valencia (pasando antes por Molina, donde el moro amigo Abengalbón agasaja a los viajeros). Ya se acercan a Valencia...

 

Al que en buen ora nasco legaua el menssaie

Priuado caualga a reçebir los sale

Armas yua teniendo y grant gozo que faze

Myo Çid a sus fijas yua las abraçar

Besando las a amas tornos de sonrrisar

Venides mis fijas dios uos curie de mal

Hyo tome el casamiento mas non ose dezir al

Plega al Criador que en çielo esta

Que uos vea meior casadas daqui en adelant

De myos yernos de Carrion dios me faga vengar

Besaron las manos las fijas al padre

 

[fol. 58v]     Teniendo yuan armas entraron se ala cibdad

Grand gozo fizo con ellas donna Ximena su madre

El que en buen ora nasco non quiso tardar

Fablos con los sos en su poridad

Al rey Alfonsso de Castiella pensso de enbiar

 


El Cid envía a Muño Gustioz a pedir justicia al rey. Muño emplea el siguiente razonamiento: AVos fuisteis quien casó a las hijas del Cid con los Infantes de Carrión. Después de la vileza que éstos han cometido, el Cid se tiene por afrentado, pero vuestra afrenta es aun mayor, pues vos las casasteis. Por eso, el Campeador pide que hagáis venir a vistas, o a justas o a cortes a los infantes de modo que él pueda reclamar de los de Carrión su derecho y exigirles reparación de la afrenta@. El rey declara su sentimiento por lo ocurrido y promete enviar pregoneros por todo el reino convocando a Cortes en la ciudad de Toledo. Así se hace. Los Infantes temen acudir a las Cortes y sus familiares ruegan al rey que les permita no asistir; pero el rey permanece inflexible: ASi no acuden, habrán de abandonar el reino y perderán el favor real@. Ya llegaba el plazo para la reunión de las Cortes. Van acudiendo a Toledo los hombres principales del reino y muchos Asabidores@ (expertos en leyes). El primero en llegar había sido Ael buen rey don Alfons@, y ya están allí también los infantes de Carrión con un grupo numeroso de familiares. Sólo falta por llegar el Cid...Por fin, al quinto día, llega el Campeador, y el rey sale a recibirlo a caballo rodeado de muchos caballeros. El Cid no quiere entrar en Toledo hasta el día siguiente, y se hospeda con los suyos en el castillo de San Servando. El Cid hace su oración en privado a Dios y a la mañana siguiente, antes de salir el sol, ya están preparados los hombres del Cid, y han oído ya la misa. El Cid dispone que le acompañen a las Cortes 100 caballeros, entre los que están los de su mayor confianza: Álvar Fáñez Minaya, el obispo don Jerónimo, Pero Bermúdez, Muño Gustioz, Martín Antolínez, Álvar Salvadórez, Martín Muñoz, Félix Muñoz (su sobrino), Mal Anda (buen Asabidor@ en leyes) y Galindo García (el bueno de Aragón). Disimuladas bajo las túnicas, los armiños y los mantos de fiesta, llevarán puestas sus lorigas y las espadas cortantes y afiladas.  Así lo dispone el Cid:

 

Daquesta guisa quiero yr ala cort

 

[fol. 62r]     Por demandar myos derechos y dezir mi razon

Si desobra buscaren yfantes de Carrion

Do tales çiento touier bien sere sin pauor

Respondieron todos nos esso queremos sennor

 

El Cid se pone sus mejores ropas. Se cubre los cabellos con una cofia de tela finísima para que nadie se los mese o arranque. Con el mismo propósito, se recoge la barba con un cordón. Cabalga con los suyos desde el castillo de San Servando hasta el lugar donde están reunidas las Cortes:

 

Assi yua myo Çid adobado alla cort

Ala puerta de fuera descaualga a sabor

Cuerda mientra entra myo Çid con todos los sos

 

[fol. 62v]     El va en medio e los çiento aderredor

Quando lo vieron entrar al que en buen ora naçio

Leuantos en pie el buen rey don Alfonsso

E el conde don anrrich y el conde don Remont

E desi adelant sabet todos los otros

A grant ondra lo reçiben al que en buen ora naçio

Nos quiso leuantar el crespo de grannon

Nin todos los del bando de yfantes de Carrion

El rey dixo al Çid venjd aca ser campeador

En aqueste escano quem diestes uos en don

Mager que algunos pesa meior sodes que nos

Essora dixo muchas merçedes el que Valençia ganno

Sed en uuestro escanno commo rey e sennor

Aca posare con todos aquestos mios

Lo que dixo el Çid al rey plogo de coraçon

En vn escanno torninno essora myo Çid poso

Los çiento quel aguardan posan aderredor

Catando estan a myo Çid quantos ha en la cort


Ala barba que auie luenga y presa conel cordon

En sos aguisamientos bien semeia varon

Nol pueden catar de verguença yfantes de Carrion

 

El Cid lleva la iniciativa en las Cortes. Los condes don Enrique y don Ramón, y los demás condes y Asabidores@ hacen de jueces y el rey se pondrá del lado de la justicia. El Cid se comporta como buen Asabidor@ de leyes, presentado sus demandas escalonadas en tres fases, de menor a mayor (se mantiene así el interés del espectador):

 

Primera demanda: Colada y Tizona

 

Myo Çid la mano beso al rey y en pie se leuanto

Mucho uos lo gradesco commo a rey y a sennor

Por quanto esta cort fiziestes por mi amor

Esto les demando a yfantes de Carrion

Por mis fijas quem dexaron yo non he desonor

Ca uos las casastes rey sabredes que fer oy

Mas quando sacaron mis fijas de Valençia la mayor

Hyo bien las queria dalma y de coraçon

Diles dos espadas a colada y a tizon

Estas yo las gane a guisa de varon

Ques ondrassen con ellas y siruiessen a uos

Quando dexaron mis fijas enel Robredo de Corpes

Comigo non quisieron auer nada y perdieron mi amor

Den me mis espadas quando myos yernos non son

 

[fol. 63v]     Atorgan los alcaldes tod esto es razon

Dixo el conde don garçia a esto nos fablemos

Essora salien aparte yffantes de Carrion

Con todos sus parientes y el vando que y son

Apriessa lo yuan trayendo y acuerdan la razon

Avn grand amor nos faze el Çid campeador

Quando desondra de sus fijas no nos demanda oy

Bien nos abendremos con el rey don Alfonsso

Demos le sus espadas quando assi finca la boz

E quando las touiere partir se a la cort

Hya mas non aura derecho de nos el Çid canpeador

Con aquesta fabla tornaron ala cort

Merçed ya rey don Alfonsso sodes nuestro sennor

No lo podemos negar ca dos espadas nos dio

Quando las demanda y dellas ha sabor

Dar gelas queremos dellant estando uos

Sacaron las espadas colada y tizon

Pusieron las en mano del rey so sennor

Saca las espadas y relumbran toda la cort

Las maçanas y los arriazes todos doro son

Marauillan se dellas todas los omnes buenos dela cort

Reçibio las espadas las manos le beso

Tornos al escanno don se leuanto

En las manos las tiene y amas las cato

Nos le pueden camear ca el Çid bien las connosçe

Alegros le todel cuerpo sonrrisos de coraçon

Alçaua la mano ala barba se tomo


Par aquesta barba que nadi non messo

 

[fol. 64r]     Assis yran vengando don Eluira y dona Sol

A so sobrino por nonbrel lamo

Tendio el braço la espada tizon le dio

Prendet la sobrino ca meiora en sennor

A Martin Antolinez el burgales de pro

Tendio el braço el espada coladal dio

Martin Antolinez myo vassalo de pro

Prended a colada ganela de buen sennor

Del conde de Remont verengel de barçilona la mayor

Por esso uos la do que la bien curiedes uos

Se que si uos acaeçiere con ella ganaredes grand prez y grand valor

Beso le la mano el espada tomo y reçibio

Luego se leuanto myo Çid el campeador

 

Segunda demanda: 3.000 marcos de oro y plata

 

Grado al Criador y a uos rey sennor

Hya pagado so de mis espadas de colada y de tizon

Otra rencura he de yfantes de Carrion

Quando sacaron de Valençia mis fijas amas a dos

En oro y en plata tres mill marcos de plata les dio

Hyo faziendo esto ellos acabaron lo so

Den me mis aueres quando myos yernos non son

 

La consternación de los infantes es grande. El dinero del Cid ya se lo han gastado y no tienen moneda acuñada para devolverle. Pero el conde don Ramón juzga a favor del Cid, y el rey confirma. Los de Carrión tienen que pasar por la humillación de reunir cuantos bienes pueden (caballos, mulas, armas, etc.) y pedir prestado el resto para pagar al Cid. Los hombres buenos de la corte aprecian los bienes, y el Cid se hace cargo de ellos. Mal golpe ha sido éste para los codiciosos infantes. Peo aún queda lo más importante; acabada su demanda civil, el Cid presenta su tercera demanda. Al acusarles de menosvaler e infamia ellos, por ley, deben defenderse en reto. Empiezan los altercados por parejas.

 

Tercera demanda: el reto

 

Merçed ay rey sennor por amor de caridad

La rencura mayor non seme puede olbidar

Oyd me toda la cort y peseuos de myo mal

Delos yfantes de Carrion quem desondraron tan mal

A menos de riebtos no los puedo dexar

Dezid que uos mereçi yfantes en juego o en vero

O en alguna razon aqui lo meiorare a juuizyo dela cort

A quem descubriestes las telas del coraçon

Ala salida de Valençia mis fijas vos di yo

Con muy grand ondra y averes a nombre

Quando las non queriedes ya canes traydores

Por que las sacauades de Valençia sus honores

A que las firiestes a çinchas y a espolones

Solas las dexastes enel Robredo de Corpes

Alas bestias fieras y alas aues del mont

Por quanto les fiziestes menos valedes vos


[fol. 65v]     Si non recudedes vea lo esta cort

 

1. Altercado entre García Ordóñez y el Cid

 

El conde don garçia en pie se leuantaua

Merçed ya rey el meior de toda espanna

Vezos myo Çid allas cortes pregonadas

Dexola creçer y luenga trae la barba

Los vnos le han miedo y los otros espanta

Los de Carrion son de natura tal

Non gelas deuien querer sus fijas por varraganas

O quien gelas diera por pareias o por veladas

Derecho fizieron por que las han dexadas

Quanto el dize non gelo preçiamos nada

Essora el campeador prisos ala barba

Grado a dios que çielo y tierra manda

Por esso es luenga que a deliçio fue criada

Que avedes uos conde por retraer la mi barba

Ca de quando nasco a deliçio fue criada

Ca non me priso aella fijo de mugier nada

Nimbla messo fijo de moro nin de xristiana

Commo yo a uos conde enel castiello de cabra

Quando pris a Cabra y a uos por la barba

Non y ouo rapaz que non messo su pulgada

La que yo messe avn non es eguada

 

2. Fernando González rechaza la acusación de menosvaler. Pero Bermúdez reta a Fernando.

 

Ferrangoçalez en pie se leuanto

A altas vozes ondredes que fablo

Dexassedes uos Çid de aquesta razon

De uuestros aueres de todos pagados sodes

Non creçies varaia entre nos y vos

 

[fol. 66r]     De natura somos de condes de Carrion

Deuiemos casar con fijas de reyes o de enperadores

Ca non perteneçien fijas de yfançones

Por que las dexamos derecho fiziemos nos

Mas nos preçiamos sabet que menos no

Myo Çid Ruy Diaz a Pero Vermuez cata

Fabla pero mudo varon que tanto callas

Hyo las he fijas y tu primas cormanas

A mi lo dizen a ti dan las oreiadas

Si yo respondier tu non entraras en armas

Pero vermuez conpeço de fablar

Detienes le la lengua non puede delibrar

Mas quando enpieça sabed nol da vagar

 

En un vehemente discurso, Pero Bermúdez acusa a Fernando de cobarde; le recuerda cómo huyó en la batalla de Valencia, y él tuvo que correr en su auxilio dándole su caballo y matando al moro que perseguía a Fernando. Sin embargo, después de la batalla, Fernando se alabó de haberlo matado él y Pero Bermúdez nunca descubrió la verdad. Por eso le grita:


E eres fermoso mas mal varragan

Lengua sin manos cuemo osas fablar

 

Le recuerda también el epsodio afrentoso del león; repite la acusación de manosvaler y termina retándole.

 

3. Diego González desecha la acusación de menosvaler. Martín Antolínez reta a Diego González.

 

Diego Gonçalez odredes lo que dixo

De natura somos de los condes mas linpios

Estos casamientos non fuessen apareçidos

Por consagrar con myo Çid don Rodrigo

Por que dexamos sus fijas avn no nos repentimos

Mientra que biuan pueden auer sospiros ardido

Lo que les fiziemos ser les ha retraydo esto lidiare a tod el mas

Que por que las dexamos ondrados somos nos

Martin Antolinez en pie se leuantaua

Cala aleuoso boca sin verdad

Lo del Leon non se te deue olbidar

Saliste por la puerta metistet al coral

Fusted meter tras la viga lagar

Mas non vestisted el manto nin el brial

Hyollo lidiare non passara por al

Fijas del Çid por que las vos dexastes

En todas guisas sabed que mas valen que vos

Al partir dela lid por tu boca lo diras

Que eres traydor y mintist de quanto dicho has

 

4. Asur González insulta al Cid. Muño Gustioz reta a Asur González.

 

Destos amos la razon finco

Asur Gonçalez entraua por el palaçio

Manto armino y vn brial rastrando

Vermeio viene ca era almorzado

 

[fol. 67v]     En lo que fablo avie poco recabdo

Hya varones quien vio nunca tal mal

Quien nos darie nueuas de myo Çid el de Biuar

Fuesse a Rio Douirna los molinos picar

E prender maquilas commo lo suele far

Quil darie con los de Carrion a casar

Essora muno Gustioz en pie se leuanto

Cala aleuoso malo y traydor

Antes almuerzas que vayas a oraçion

Alos que das paz fartas los aderredor

Non dizes verdad amigo ni ha sennor

Falsso a todos y mas al Criador

En tu amistad non quiero aver raçion

Fazer telo dezir que tal eres qual digo yo

Dixo el rey Alfonsso calle ya esta razon

Los que an rebtado lidiaran sin salue dios

Assi commo acaban esta razon

Affe dos caualleros entraron por la cort


Al vno dizen oiarra y al otro yenego simenez

El vno es yfante de Nauarra

E el otro yfante de Aragon

Besan las manos al rey don Alfonsso

Piden sus fijas a myo Çid el campeador

Por ser reynas de Nauarra y de Aragon

 

(La reparación es completa! Doña Elvira y doña Sol serán reinas y el honor del Cid crecerá con el casamiento. El Cid vuelve a confiar el casamiento en su señor el rey Alfonso, y éste lo otorga solemnemente en medio de la expectación de toda la corte. La humillación de los de Carrión es completa. Como les dice Alvar Fáñez Minaya: ADoña Elvira y doña Sol antes fueron vuestras mujeres y vuestras igugales; ahora tendréis que besarles las manos y llamarlas señoras como a superiores@. Alvar Fáñez aún quiere retar al grupo de los de Carrión, pero el rey decide que el litigio está decidido: lucharán tres contra tres. En los versos que quedan hasta el final, el poema nos cuenta el resultado del reto. Como los de Carrión han quedado sin caballos y sin armas (al pagarsu deuda al Cid), se decide que la lid se haga en tierras de Carrión, bajo la protección y autoridad del rey. El Cid vuelve a Valencia y sus lidiadores se despiden de él antes de partir para Carrión. Ya ha llegado el día de la lid; los lidiadores aguardan (el juglar no se olvida de enterarnos del miedo con que esperan los infantes de Carrión). El rey y los jueces han delimitado el campo, y advertido a los lidiadores que quien salga de la raya quedará vencido. Sortean el campo. Se enfrentan ya los seis caballeros... Pero Bermúdez logra pasar con su lanza a Fernando. Cuando se dirige hacia él con la espada en alto, Fernando reconoce a Tizona, y, sin esperar el golpe, grita: AVencido soy@. Los jueces otorgan y Pero Bermúdez le deja.

 

Martín Antolínez y Diego rompen sus lanzas y tienen que echar mano a las espadas. Después de un formidable golpe dado por Antolínez con la famosa Colada, el infante, aunque levemente herido, no espera el segundo golpe; grita: AVáleme, Dios glorioso, -líbrame de esta espada@; y se sale del campo, dejando en él victorioso a Martín Antolínez, el burgalés de pro.

 

El combate más reñido es el de Muño Gustioz contra Asur González, porque el hermano mayor de los infantes es Aforzudo y de valor@. Al fin, Muño Gustioz le clava la lanza en el cuerpo, y, al sacarla, lo desmonta de su caballo y arroja al suelo. Sin dar tiempo a que lo hiera de nuevo, el padre de los infantes, Gonzalo Ansúrez, grita:

 

. . . . . . . . . . . . . . . . . . nol firgades por dios

Vençudo es el campo quando esto se acabo

Dixieron los fieles esto oymos nos

Mando librar el canpo el buen rey don Alfonsso

Las armas que y rastaron el selas tomo

Por ondrados se parten los del buen campeador

Vençieron esta lid grado al Criador

Grandes son los pesares por tierras de Carrion

El rey alos de myo Çid de noche los enbio

Que no les diessen salto nin ouiessen pauor

A guisa de menbrados andan dias y noches

Felos en Valençia con myo Çid el campeador

Por malos los dexaron alos yfantes de Carrion

Conplido han el debdo que les mando so sennor


Alegre ffue daquesto myo Çid el campeador

Grant es la biltança de yfantes de Carrion

Qui buena duena escarneçe y la dexa despues

Atal le contesca o si quier peor

 

De los combates pasamos a Valencia, donde se nos cuenta de la alegría del Cid. El poema termina con las principescas bodas de las hijas de mio Cid.

 

Dexemos nos de pleytos de yfantes de Carrion

Delo que an preso mucho an mal sabor

Fablemos nos daqueste que en buen ora naçio

Grandes son los gozos en Valençia la mayor

Porque tan ondrados fueron los del campeador

Prisos ala barba Ruy Diaz so sennor

 

[fol. 74r]     Grado al rey del çielo mis fijas vengadas son

Agora las ayan quitas heredades de Carrion

Sin verguença las casare o a qui pese o a qui non

Andidieron en pleytos los de Nauarra y de Aragon

Ouieron su aiunta con Alfonsso el de Leon

Fizieron sus casamientos con don Eluira y con donna Sol

Los primeros fueron grandes mas aquestos son miiores

A mayor ondra las casa que lo que primero fue

Ved qual ondra creçe al que en buen ora naçio

Quando sennoras son sus fijas de Nauarra y de Aragon

Oy los reyes despanna sos parientes son

A Todos alcança ondra por el que en buen ora naçio

Passado es deste sieglo el dia de cinquaesma

De xpistus aya perdon

Assi ffagamos nos todos iustos y peccadores

Estas son las nueuas de myo Çid el campeador

En este logar se acaba esta razon

Quien escriuio este libro del dios parayso amen

Per abbat le escriuio enel mes de mayo

En era de mill y .C.C xL.v. annos [el romanz

Es leydo dat NOS del vino si non tenedes dineros echad

Ala vnos pennos que bien vos lo daran sobrelos]