Francisco Ribalta (Solsona, Lérida, 1565 - Valencia, 1628)

Cristo abrazado a San Bernardo (ca. 1623)

Estupendo representación artística del amor místico entre el alma y Jesucristo. El cuerpo de Cristo crucificado es prodigioso, como lo son también los plegados casi escultóricos del hábito del Santo. La iluminación lateral contrasta con las sombras en las que aparece una cabeza de ángel a cada lado.